PUBLICADO EN 'CHURRAS CON MERINAS'

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Publicado el 09. Abr, 2010 por el de siempre en CHURRAS CON MERINAS.

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Simplemente no me había dado cuenta. Y no creo que fuera yo la única. Al fin y al cabo, todos cambiamos. Nuestro rostro evoluciona constantemente. Los ojos se hunden poco a poco bajo los párpados, nuestras mejillas se ensanchan, nuestra frente es surcada por líneas cada vez más profundas. Pero, claro, lo de él es diferente.

Llevábamos varios años viviendo juntos y jamás noté nada. Él, tampoco. La costumbre. Uno puede observar una nube durante horas y no ser consciente de que ha cambiado de forma o de que se ha desplazado. Para percibir ciertas cosas hay que apartar la vista durante un tiempo, y volver después con la mirada renovada.

Un día, mientras cenábamos juntos frente al televisor, recibió una llamada. Al principio no sabía quién era. Cuando por fin lo reconoció se puso muy contento, hablaba sin parar y la risa impregnaba cada una de sus frases. En la pantalla, un político respondía a las incisivas preguntas de un corro de periodistas. Resultaba divertido ese doblaje espontáneo, la manera en que la conversación telefónica, alegre y despreocupada, se superponía al rostro serio del ministro. Poco después, de repente, los labios del político empezaron a moverse en silencio. Me giré para mirarle. Ya no hablaba. Ya no reía. Solo asentía con unos graves murmullos. Me miró a los ojos. Supe que hablaban de mí, aunque era incapaz de imaginar en qué términos. Dejó el móvil sobre la mesa y se quedó muy quieto, traspasándolo todo con una mirada que buscaba respuestas mucho más allá. Tuve que repetirlo tres veces.

-Pero… ¿quién era?

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Lo primero es lo primero

Publicado el 15. Mar, 2010 por el de siempre en CHURRAS CON MERINAS.

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Gracias. Se queda en nada. Muchas gracias. Insuficiente. Muchísimas gracias. Algo se intuye. Sin embargo, esa brevedad, esa abrupta concisión, sugiere que el sentimiento empieza y termina. Que uno se siente agradecido durante un corto período de tiempo y en el momento siguiente ya no. Y no, no es así ni mucho menos. Algún día quizá encuentre unas palabras mejores, unas que se ajusten a la realidad, unas que os hagan justicia. De momento, de forma provisional, os dejo estas: Muchísimas gracias, de verdad.

A los chicos de De Shop: Álex, que se ha encargado del aspecto visual del blog y que ha soportado además mis dudas, mis vaivenes. Jaime, que se ha ocupado de las tripas, de poner orden en ese mundo totalmente incomprensible para mí. Sin vosotros, simplemente no existiría este lugar.

Y a Kike, un diseñador todoterreno que ha dado vida a las ideillas grises en los vídeos del post anterior. Me encanta la frescura que ha logrado, ese punto artesanal.

Yo los conozco. Sé de su talento, de su creatividad, de su capacidad, de su entrega. Para quien no tenga la suerte de hacerlo, dejo los links de sus webs.

www.pulgon.com
www.deshop.es


EL CRONONAUTA

Publicado el 01. Mar, 2010 por el de siempre en CHURRAS CON MERINAS.

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El crononauta había llegado ya a su destino, un destino que, claro, no era un lugar, sino un momento. Abrió los ojos y una luz blanca se abalanzó sobre ellos sin compasión. Lentamente, como si se moviera debajo del agua, se arrancó todos los cables y tubos que tenía enganchados  e intentó incorporarse.

Se acercó a la ventana arrastrando los pies descalzos sobre el suelo frío y gris. Y, desde allí, contempló una calle cualquiera del futuro. Por todas partes había extraños coches circulando a toda velocidad, haciendo sonar sus cláxones ensordecedores.  Y en las aceras, cientos, miles de personas hormigueaban sobre el asfalto siguiendo un orden que a él se le escapaba. Se asomó un poco más y pudo alcanzar a ver el cielo, una gigantesca cúpula grisácea que reposaba sobre un sinfín de rascacielos, como si fueran pilares descomunales.

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